

Este deportivo cada vez menos divertido siempre fue un éxito de ventas en USA y eso era lo que importaba, aunque cada vez fuera mas feo y deforme, menos atractivo, mas pesado y menos potente.



Por horribles que fueran esos trozos de goma injertados en su inconfundible carrocería no pudieron arruinar el eterno diseño de Pininfarina.
Los años demostraron que el 124 Spider era un coche inigualable, rápido y nervioso, y eternamente joven, sin entrar a compararlo con otros coches de su época por no perjudicarlos, simplemente lo considero atemporal, tan excitante en los 60 como en los 70 y los 80. Un cochazo.
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